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Mercedes Ruiz Ella

“Ella” es el tercer trabajo fruto de la colaboración que, desde hace más de cuatro años, mantengo con Mercedes Ruiz. Es la nuestra una relación en absoluto circunstancial; pues, más allá del resultado concreto de los espectáculos que han ido viendo la luz en este tiempo –Perspectivas, Baile de palabra y, ahora, Ella–; hemos coincidido en un proceso de continua indagación sobre las posibilidades que el flamenco –la danza, en general— le ofrecen para ser una artista más personal, más sincera: más comprometida consigo misma, con su herencia y con su tiempo.

Al día de hoy, Ella es la transitoria conclusión de este viaje exploratorio. Lógicamente, contiene implícitos los hallazgos de sus dos anteriores espectáculos, es su consecuencia; pero, de ninguna manera, surge como su continuidad: al modo que unas cantiñas no son sólo la evolución temporal de una jota aragonesa.

Por poner el foco de atención sobre algunos de los aspectos dramatúrgicos más relevantes de Ella, me referiré a dos. Por un lado, está la labor creativa realizada a partir de la emotividad concreta de su protagonista. Para ello, hemos intentado huir de los arquetipos del grito que exaspera el oído y del gesto estentóreo para transitar por los rincones del intimismo; del lirismo en plenitud que sólo comparece  cuando se encuentran, en extraña armonía, la palabra, la música y el movimiento dancístico. Y así, sentimientos que gravitan sobre nuestra cotidianeidad –nuestras inseguridades, la íntima soledad, la maternidad, el amor o la muerte— devienen impulso motor de un proceso de creación que resulta doloroso y paliativo a un tiempo.

Por otro lado, con Ella hemos incidido en la convicción –-o constatación: lo sabríamos a poco que alcemos la mirada y contemplemos el devenir de siglos de otras artes más longevas— de que el flamenco es un lenguaje muy nuevo y en continua creación, una expresión viva y en evolución que haría mal en dejarse atrapar por los predicadores de la fotocopia purista, complacidos habitantes de un tiempo retenido. Y hemos transitado por esta libertad con la confianza que nos da el respeto a la tradición y el conocimiento contrastado del legado flamenco que tienen los creadores y artistas implicados en esta aventura.

Desde el sosiego que ello me ha dado durante los más de nueve meses de preparación de este espectáculo, sería gesto de desagradecido no reconocer el honor que ha sido trabajar con todos y cada uno de ellos. Y más aún lo sería de terminar yo estas líneas sin subrayar el privilegio que he tenido de estar junto a Mercedes Ruiz –-una mujer muy valiente, una profesional contumaz en el trabajo, una artista sensible, perfeccionista y apasionada del flamenco–; acompañándola  durante un trecho de su cada día más ilusionante camino.

Francisco López

A PROPÓSITO DE ELLA

Mas Ella no faltará a la cita
Antonio Machado

Ella.
La vida.

Ella.
La inseguridad. Las dudas. Los miedos a todos, a todo. Los fracasos.

Ella.
La maternidad hurtada, culpabilizadora.

Ella.
La soledad y su espejo: más soledad.

Ella.
La impotencia ante lo evitable, ante lo imprevisible.

Ella.
La verdad más sencilla, más dolorosa.

Ella.
La muerte.

Yo.
La vida en danza.
El deseo: tozudo, tan frágil.
La pasión de creer: de querer.
La necesidad de ellos: la búsqueda de mis otros yos.
La voluntad de mirar hacia dentro: hacia la vida.
Mi vida: el flamenco.
Mi alma.

Mercedes Ruiz

Equipo de creación

SANTIAGO LARA
 CREACIÓN Y DIRECCIÓN MUSICAL
JESÚS RUIZ
 FIGURINES
MERCEDES RUIZ
 ANTONIO CANALES
 COREOGRAFÍA
FRANCISCO LÓPEZ
 LIBRETO, ESPACIO ESCÉNICO, ILUMINACIÓN Y DIRECCIÓN DE ESCENA

Compañía

MERCEDES RUIZ
ANTONIO CANALES
 COLABORACIÓN ESPECIAL
DAVID LAGOS, LONDRO, ROCÍO MÁRQUEZ
 CANTE
SANTIAGO LARA
 GUITARRA
MIGUEL ÁNGEL LÓPEZ ‘LENON’
 PIANO
PERICO NAVARRO
 PERCUSIÓN
MARCOS SERNA
 COORDINACIÓN TÉCNICA
JOSÉ AMOSA
 SONIDO